Un pequeño armario que guarda un poco de todo.

"Flores en los balcones, golpes de palabras" (Madrid, te comería a versos. Leiva)

sábado, 7 de febrero de 2015

Pera y vainilla

Buenas tardes,

Hoy tengo tantas cosas que contaros que no sé ni por dónde empezar. Pero sé en qué quiero extenderme.
Lo primero de todo ¡Qué frío! En Bizkaia (y en otros sitios que ni me van ni me vienen, la verdad, jajaja) lleva casi una semana nevando. Hoy se está derritiendo pero ¡cómo ha estado! Creo que es de los años que más nieve he visto. Mirad en las fotos de más abajo cómo estaba el pueblo de Galdames. No pude evitar salir y hacer unas fotos, además de pisar la nieve y escucharla crujir. Me encanta.

En segundo lugar, tengo que contaros que he enviado una carta a un concurso de cartas de amor. El día 13 de este mes, es el fallo, ya os contaré cómo ha ido. No puedo publicar la carta, por el momento, porque va en contra de las bases del concurso. ¡Deseadme suerte, porfi!
Como estos días he estado al calorcito de mi casa por la nieve, me he leído, prácticamente del tirón, El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón. Me ha gustado la historia pero es rara, como todas las de Zafón y, además, leer sus libros me resulta bastante cansino o pesado.

El otro día, jugando al Trivial, me salió una pregunta sobre Beatrix Potter. Me acordé de sus dibujos y… ¡me puse a buscar como una loca! Ahora he llenado mi ordenador y mi móvil de sus ilustraciones. Son tan monos… Tengo que decir que nunca he leído sus cuentos pero ahora me ha dado por querer hacerlo.

Dibujos de Beatrix Potter



Os conté que había hecho mermelada para Alex y que iba a daros la receta. Y a eso vengo hoy. Es bastante fácil pero lleva un buen rato y hay que tener mucho cuidado porque alcanza una temperatura considerable.

Necesitaremos:
-1 kg de fruta (en mi caso, pera)
-750 gr. de azúcar blanco
-El zumo de un limón
-Medio vaso de agua (no es necesario)
-Esencia de vainilla (mi mermemlada era de pera y vainilla, se pueden usar otras esencia o ninguna)

¿Cómo se hace?
Muy fácil. Pela y corta la fruta en trozos. Ponla en un bol con el azúcar y tápalo con papel film. Déjalo un rato, puedes agitar de vez en cuando. Se supone que es necesaria toda una noche pero a mí, en cosa de hora y media, la fruta me absorbió todo el azúcar.
Pon una cazuela grande al fuego, echa la fruta y rehoga unos segundos. Añade el zumo de limón y el agua y la esencia, en caso de que le eches.  ¡NO DEJES DE REMOVER! Enseguida empezará a soltar un montón de agua. Yo me asusté pensando que me iba  a quedar un riquísimo almíbar de pera y vainilla. Pero al cabo de una larga hora sin dejar de remover, empezó a espesar. Cuando la fruta se deshizo, lo quité del fuego. Si no te gusta la mermelada con trozos, puedes pasarle la batidora pero yo lo dejé así. Cuanto más se enfriaba, más espesaba. Y al final, incluso, espesó demasiado.
Esteriliza botes de cristal y cuando esté fría, pon la mermelada en los botes. Puedes cerrarlos al vacío al baño María pero a mí me da mucho miedo la toxina botulínica, así que lo dejé así. El limón ayuda a que se conserve bien.
Le puse una pegatina que indicaba el sabor y una tela bonita en la tapa. Por desgracia, se me olvidó sacar una foto cuando el bote estaba bien colocadito (con la tela y las pegatinas), pero tengo una donde ya no queda mermelada, jejejeje







Este fin de semana son los Goya, a lo mejor escribo una entrada sobre los modelitos de las actrices. No voy a prometerlo porque luego no encuentro tiempo pero… ¡espero!


Au revoir! 

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