Un pequeño armario que guarda un poco de todo.

"Flores en los balcones, golpes de palabras" (Madrid, te comería a versos. Leiva)

martes, 13 de agosto de 2013

¡Sorpresa!

Buenas noches, ¿qué tal?
Yo bien, el tiempo regular sigue en el norte pero por la tarde ha mejorado algo y ha salido el sol. Hoy Alex me ha dado una sorpresa, bueno, no, sorpresa no porque las sorpresas no se saben y yo esto lo sabía. ¡Ha venido a verme a Noja! Y me ha traído croquetas de esas tan estupendas que hace él, jajajaja.

Hemos dado una paseo por el pueblo y hemos visto alguna cosa chulilla que hay y que yo nunca había visto a pesar de que he estado dos veces en Noja (dos semanas; una este verano y otra el pasado). 

El palacio del Albaicín es, como su propio nombre indica, un palacio que perteneció a un marqués. Fue construido en 1916 por Leonardo Rucabado siguiendo las peticiones de la marquesa de Albaicín, Obdulia Bonifaz. Tuvo que ser reconstruido años después ya que un huracán lo destrozó. Yo también me he quedado un poco asombrada... un huracán en el norte de España... pensaba que aquí no había... 

Palacio de Albaicín

Por fuera es bonito porque es un mini jardín botánico, tiene plantas de diferentes sitios del mundo... (yo no entiendo de botánica, jajaja) Había bambú, muchos bonsáis preciosos, un estanque... Es bonito para pasar allí una tarde. Es pequeño, se ve muy rápido. 









Por dentro también se puede ver pero, al igual que el exterior, es pequeñito. Hay algunas estatuas y sillas, poco más. En un pequeño edificio contiguo, que también pertenece al palacio, había una exposición naval, con maquetas de barcos, trajes de marineros, utensilios utilizados en la antigüedad por la gente del mar...












Luego hemos ido a tomar algo a una terraza y a una tienda de artesanía que está un poco apartada de la civilización pero que es muy chula también. Me he comprado un anillo, a ver si me lo pongo, que no soy yo muy de anillos pero me ha gustado y era barato, así que... Había cosas muy bonitas en la tienda, como sandalias de cuero, mantas hechas con pelo de alpaca, pulseras, vestidos, camisetas, figuritas, colgantes... Vamos, la típica tienda de souvenirs, pero más bonita. Está en los bajos de una casa y tiene un aspecto muy de caserío. Es un poco cara en general -hay cosas, como el anillo, que no- pero es lógico si está todo hecho a mano.

Os dejo una foto de mi anillo y me despido hasta mañana u otro día, que ya tengo pensado el tema de la próxima entrada, un beso. Eme.


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