Un pequeño armario que guarda un poco de todo.

"Flores en los balcones, golpes de palabras" (Madrid, te comería a versos. Leiva)

viernes, 9 de agosto de 2013

Sombra aquí y sombra allá...

¡Hola! 
¿Qué tal? Yo bien, ayer vine a Noja y aquí ando, poniéndome un poco morenita al sol. 

Hoy en día, lo tenemos todo bastante fácil, si queremos un eyeliner o una sombra, acudimos a una perfumería y voilá... Pero, hemos nacido con ello, nos parece la cosa más normal del mundo. ¿Alguna vez os habéis preguntado cuál fue el primer cosmético y quién lo inventó? 

El primer cosmético data de la Prehistoria y se dice que fue un protector solar. Mezclaban plantas, minerales y grasas animales y protegían con ese mejunje sus pieles. 

Pero, los primeros que utilizaron los cosméticos para "estar guapos" -o guapas, mejor dicho", fueron los romanos. Utilizaban aceites perfumados para tener la piel tersa, se pintaban los ojos con khol y los labios -en colores negro y rojo, respectivamente-, se teñían el pelo... Se utilizaba una especie de jabón hecho con cenizas vegetales, se frotaban a modo de desodorante incienso, hacían perfumes de flores...y, ¿quién no conoce eso que se cuenta sobre que Cleopatra se bañaba en leche de burra para tener la piel suave?



En la Edad Media, se dio un pasito hacia atrás porque los religiosos intentaron que las mujeres realizaran prácticas para estar más atractivas ya que, siendo así, sería más fácil que los hombres "pecaran". Vaya tontería, ¿no? Pero con el Renacimiento esto dejó de ser así y surgió una moda que promovía la belleza, la delicadeza... Las mujeres se hacían traer perfumes y maquillajes de lugares exóticos. Las pudientes, claro. Una pobrecita campesina tenía que conformarse con lo que Dios le había dado.



El auge de los cosméticos tiene lugar de la mano de Catalina de Médicis, en Francia. Abrieron en París el primer instituto de belleza, se utilizó miel y limón para suavizar las manos, hojas de salvia mezcladas con madera como dentífrico...



En el siglo XVIII los cosméticos empiezan a venderse en delicadas cajitas de porcelana, plata o incluso oro y se ponen de moda los perfumes con olores florales: rosa, lavanda, jazmín... Volvieron a verse mujeres con los labios pintados de rojo, como en la época romana.



En el siglo de la industrialización, el XIX, las mujeres optan por la sencillez y se bastaban con perfumes de flores o frutas como naranja, frambuesa, fresa... Reinaban los rostros pálidos y, por ello, utilizaban polvos de arroz para conseguirlo o, incluso, se bebía vinagre para lograr una carita pálida tan típica del Romanticismo. Se escondían del sol para no ponerse morenas y resaltaban cuanto podían los ojos. 


En el siglo XX, la cosmética se moderniza, deja de ser tan exclusiva y cualquiera puede acceder a ella, aunque sigue habiendo actualmente maquillajes carísimos que cualquiera diría que están hechos de oro para costar ese pastizal... Ahora no hay una tendencia única, si no que cada una lleva lo que le da la gana. Algunas optan por un maquillaje natural, otras por el estilo pin up con labios rojos y rabillo en el ojo...



Yo no suelo pintarme demasiado... Me gusta llevar la raya del ojo y, de vez en cuando, base. Rímel utilizo si salgo de fiesta. Las rayas de ojo gustan de colorines, tengo verde, azul, morado, plateado y el clásico negro. Me encanta el estilo pin up (lo he dicho millones de veces) pero creo que no me vería con el rabillo tan largo, además, no sé hacérmelo bien. 

Y, con esto y un bizcocho, hasta la próxima, besitos, Eme.





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